“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí tormento. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” — 1 Juan 4:18
Del miedo que atormenta al temor que da sabiduría
“Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal la inteligencia.” — Job 28:28
Hay una gran confusión en la mente de muchos cristianos cuando leen la palabra «temor» en la Biblia. Por un lado, leen pasajes como 1 Juan 4:18 que dicen que el amor echa fuera el temor porque el temor trae tormento. Pero, por otro lado, leen versículos como Job 28:28 o Proverbios que dicen que el temor del Señor es el principio de la sabiduría.
¿Se contradice la Biblia? ¡De ninguna manera! La clave está en entender que la Escritura habla de dos tipos de temor completamente opuestos:
- El miedo cobarde y servil: El miedo a las circunstancias, a la economía, a la enfermedad, a la muerte o al qué dirán. Es un miedo que nace del egoísmo, de la falta de fe y de la ignorancia del amor de Dios.
- El temor de Dios: Una reverencia santa, un respeto profundo y una adoración tan grande hacia la majestad del Creador, que te lleva a aborrecer el pecado y a cuidar tu relación con Él por encima de todo.
El miedo que atormenta la mente
El apóstol Juan lo define con mucha precisión: «el temor lleva en sí tormento».
Ese miedo humano a las cosas de este mundo es una cárcel mental. Te pone a pensar mil tragedias que ni han pasado, te roba la paz, te paraliza para tomar decisiones y te llena de ansiedad. Como veíamos en las reflexiones anteriores sobre las señales de los tiempos (Mateo 24 y 25), cuando una persona no conoce el amor de Dios, vive aterrorizada por los terremotos, por la economía o por las crisis globales.
Ese miedo atormenta porque se enfoca en el problema y se olvida del Padre. Pero cuando tú comprendes cuán profundamente eres amado por Dios en Cristo Jesús, el amor perfecto echa fuera esa cobardía. Te das cuenta de que nada te puede separar del amor de Dios y de que tu vida está segura en sus manos.
El temor que produce sabiduría e inteligencia
Por otro lado, Job 28:28 nos revela la verdadera fuente de la madurez espiritual: «He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal la inteligencia».
El «temor de Dios» no es tenerle pánico a Dios como si fuera un tirano esperando que cometas un error para aplastarte. El temor de Dios es el santo recelo de no querer entristecer al Padre que te ama. Es la conciencia constante de que Dios está presente en cada lugar y de que todo lo que haces está desnudo ante Sus ojos.
Mientas el miedo humano te hace huir de Dios, el verdadero temor de Dios te hace huir del pecado hacia los brazos de Dios.
Comparativa: Miedo a las circunstancias vs. El Temor de Dios
Para tener claridad en tu vida diaria, mira la diferencia de origen, fruto y actitud entre ambos temores:
| El Miedo a las Cosas y Situaciones | El Santo Temor de Dios |
| Su origen: Nace de la incredulidad, la soberbia y la falta de confianza en la provisión de Dios. | Su origen: Nace del conocimiento de la santidad, majestad y amor de Dios. |
| Su fruto: Produce ansiedad, tormento mental, insomnio y parálisis espiritual. | Su fruto: Produce sabiduría, paz interna, madurez y una mente sobria. |
| Su actitud frente al pecado: Te hace esconder el pecado por miedo al castigo humano o a la vergüenza (Proverbios 28:13). | Su actitud frente al pecado: Te hace aborrecer el pecado y apartarte del mal porque amas a Dios (Job 28:28). |
| Su reacción ante Dios: Te hace ver a Dios con desconfianza o como un enemigo y te aleja de Él. | Su reacción ante Dios: Te acerca a Dios con reverencia, gozo y adoración sincera. |
| Su victoria: Es echado fuera por el perfecto amor de Cristo (1 Juan 4:18). | Su victoria: Es la base para vivir una vida victoriosa y protegida bajo el abrigo del Altísimo. |
Reflexión: ¿A quién o a qué le estás teniendo miedo?
Jesús lo resumió de manera contundente en Mateo 10:28: «Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno».
Si tú le tienes un sano y reverente temor a Dios, no le vas a tener miedo a nada ni a nadie en este mundo. Ni a la crisis, ni a la enfermedad, ni a la persecución, ni al futuro. Pero si no le tienes temor a Dios y juegas con el pecado, vas a vivir siendo esclavo de mil miedos absurdos.
Pídele hoy al Señor que te llene de Su perfecto amor para echar fuera el miedo que atormenta, y que ponga en tu corazón un profundo y santo temor de Dios para caminar en sabiduría todos los días de tu vida.«El que teme al Señor tiene un baluarte seguro; para sus hijos será un refugio.» — Proverbios 14:26 (NVI)



