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Las noticias van rápido, las respuestas se exigen al instante y la incertidumbre genera ansiedad. En un mundo que valora la inmediatez, confiar en Dios y esperar en Él puede parecer una contradicción. Sin embargo, el Salmos 62:8 nos recuerda que derramar nuestro corazón ante Dios y confiar en su fortaleza es el camino hacia una paz duradera.