La peligrosa trampa de no hacer nada

La peligrosa trampa de no hacer nada (Santiago 4:17)

“Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.”Santiago 4:17

La peligrosa trampa de no hacer nada

La peligrosa trampa de no hacer nada: El pecado de omisión

La mayoría de las personas tiene una definición muy estrecha y conveniente de lo que significa «pecar». Cuando le preguntas al cristiano promedio si está viviendo en pecado, rápidamente revisa su lista mental de faltas escandalosas: «No he matado a nadie, no he robado, no he cometido adulterio ni estoy metido en vicios raros; por lo tanto, estoy bien con Dios».

Nos gusta medir nuestra santidad por las cosas malas que no hacemos. Pensamos que ser un buen creyente consiste en quedarse sentado en una esquina sin meterse en problemas.

Pero el apóstol Santiago desmiente esa falsa tranquilidad con una sola frase: «Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado».

En la teología bíblica existen dos formas de rebelión contra Dios: el pecado de comisión (hacer lo que Dios prohíbe) y el pecado de omisión (negarse a hacer u omitir lo que Dios manda). Y a los ojos del Señor, ambos llevan la misma carga de culpabilidad.

El engaño de la neutralidad espiritual

En el Reino de Dios no existe la posición «neutral». No hacer el bien cuando tienes la oportunidad, el mandamiento y los recursos para hacerlo, es una afrenta directa contra el Señor.

¿Cuántas veces caemos en esta trampa a diario?

  • Sabes que debes pedir perdón a tu cónyuge o a tu hermano, pero dejas que pasen los días por puro orgullo.
  • Sabes que debes compartir tu pan con alguien que tiene hambre o apoyar a un familiar en crisis, pero te volteas para no complicarte la vida.
  • Sabes que debes hablarle de Cristo a un compañero que se está destruyendo, pero te callas por vergüenza o comodidad.
  • Sabes que debes buscar a Dios en oración y congregarte, pero lo pospones por ver televisión o navegar en redes sociales.

Jesús ilustró esto de manera magistral en la parábola del buen samaritano (Lucas 10:30-37). El sacerdote y el levita que vieron al hombre herido al lado del camino no lo golpearon, no le robaron ni le desearon el mal. Su pecado fue simplemente pasar de largo y no hacer nada.

Pecado de Comisión vs. Pecado de Omisión

Para quitar toda venda de autojustificación moral, mira este contraste práctico:

Pecado de Comisión (Lo que haces mal)Pecado de Omisión (El bien que no haces)
Acción directa: Decir una mentira, robar, fornicar o maldecir.Inacción culpable: Guardar silencio cuando debes defender la verdad, callar el Evangelio o ignorar la injusticia.
Fácil de identificar: Produce una culpa evidente ante los ojos de la sociedad o la iglesia.Sutil y engañoso: Se disfraza de prudencia, timidez, falta de tiempo o «no meterse en vidas ajenas».
Ejemplo bíblico: El rey David cometiendo adulterio y homicidio (2 Samuel 11).Ejemplo bíblico: El sacerdote y el levita pasando de largo ante el herido (Lucas 10:31-32).
La trampa religiosa: «Yo no hago nada malo, soy una persona tranquila».La confrontación de Dios: «¿Dónde está el bien que sabías que tenías que hacer hoy y no hiciste?»
El veredicto divino: Quebranta la ley de Dios.El veredicto divino: «Le es pecado» (Santiago 4:17). Desobediencia por pasividad.

Reflexión: Deja de posponer la obediencia

El versículo 17 está puesto al final de un pasaje donde Santiago reprende a quienes se jactan del futuro diciendo: «Iremos a tal ciudad, haremos negocios y ganaremos dinero», olvidando que su vida es como una neblina que pronto desaparece.

No tienes garantizado el día de mañana. Si el Espíritu Santo hoy te redarguye y te muestra algo bueno que debes hacer —un perdón que debes otorgar, una deuda que debes pagar, una ayuda que debes entregar o un paso de fe que debes dar—, hazlo ya.

No te conformes con no hacer el mal; levántate y sé un instrumento activo del bien y de la justicia de Dios en esta tierra.

«Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.»Gálatas 6:10